Casa Borrás


No era el típico domingo pascuero, ni tampoco lucía un sol de los que invitan a salir de casa a presumir de gafas de sol! Era viernes y las nubes cubrían todo el cielo, pero ¿acaso eso es excusa para no disfrutar de una auténtica paella valenciana? Estaba claro que no, y ante el debate de si playa o montaña finalmente nos decantamos por la costa, Pinedo para ser más exactos!

Esta vez fuimos con mis padres, y por recomendación de unos amigos, terminamos en Casa Borrás, restaurante familiar que, desde hace más de 30 años, ha dejado su olorcito a leña por diferentes playas de Valencia: desde su origen en la Malvarrosa, después en El Saler y, ahora, en Pinedo (Carrera del Riu, 321).

Se nos había antojado una paella de pollo, conejo y pato y, sin ningún problema, en unos 40 minutos teníamos una recién hecha encima de la mesa. Riquísima, muy sabrosa, generosa en ingredientes y dos detalles importantes: ese inconfundible sabor a leña que tanto distingue a una paella bien hecha y el socarrat que a tantos nos gusta rascar!


De la paella, ni rastro! y eso que había que hacer boca durante esos 40 minutitos de espera (cosa que nos encanta, eso de picar xD)! Fue difícil elegir los entrantes de entre tanta variedad y con tan buena pinta que tenían todos!! Al final, optamos por las croquetas de bacalao caseras, un jugosísimo queso frito con salsa de arándanos y las piruletas de langostinos con salsa rosa, todo buenísimo y con una presentación 10! Y ahí van más: saquitos de queso de cabra, esgarraet, foie de manzana con cebolla caramelizada, all i pebre, clóchinas… que si te apetece, puedes comer solo de tapeo (¡nosotros lo haremos para la próxima!)

El momento del postre nos pilló a todos con poco hueco para más! Aun así, queríamos despedir la comida con algo dulcecito, y mi padre y mi novio optaron por la tarta de queso, muy buena ración y 100% casera, como el resto de postres: mousse de chocolate, tarta de chocolate, flan de huevo, natillas, helado de turrón… y, también, fruta variada.

Nos gustó mucho la decoración del salón donde estuvimos (Casa Borrás ofrece diferentes ambientes según la ocasión): techos altos, paredes rústicas en tonos marrones y decoradas con los típicos azulejos valencianos. Al final, sales tan contento de allí, con las ganas de paella más que saciadas en familia, con tu pareja o entre amigos, que ni te acuerdas de lo negro que está el cielo! Reinventemos el refrán: al mal tiempo, buena paella!! =)

3 comentarios:

Teresa y María dijo...

oye me gusta eso de al mal tiempo buena paella jajaja
bsitos!!

Anónimo dijo...

cQue pena q no pueda opinar lo mismo. Vengo decepcionada de Casa Borras. Copas sucias, paella salada y con mucho sabor a romero, mala insonorizacion en el local. Si buscas calidad alli no la busques.

Valbu dijo...

De pena! Llegamos a casa borras con reserva de mesa y hora para comer. Tras una espera de más de una hora nos traen la paella que ya habíamos reservado previamente. ¡Una hora y cuarto de espera para una paella para dos! Totalmente excesivo! Una paella valenciana totalmente cargada de pimentón, con un sabor totalmente predominante a pimentón. ¡Sólo sabía a pimentón! Todos los ingredientes cargados de pimentón! Se lo decimos a un par de camareros y allí no hubo ningún tipo de respuesta, ni disculpas, ni compensación. ¡Esperamos una hora y cuarto para comernos una muy mala paella seca y llena de pimentón y tras hacérselo saber a los camareros la respuesta fue nula, simplemente nos trajeron la cuenta, la pagamos y adiós! Totalmente lamentable!

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